Raquel Chamorro, interiorista: "Una casa bien pensada no solo se ve bonita; te cuida, te acompaña y mejora profundamente tu calidad de vida"
La psicología del espacio aplicada al interiorismo parte de una idea sencilla, pero cada vez más importante: la casa influye en cómo nos sentimos . La distribución, la luz natural, el orden visual, los recorridos, los materiales o la iluminación artificial pueden ayudarnos a descansar mejor, concentrarnos, sentir calma o, por el contrario, generar incomodidad y estrés.
Hablamos con la interiorista Raquel Chamorro (www.raquelchamorrodesign.com) sobre cómo diseñar un hogar más conectado con el bienestar emocional y con la vida real .
Cuando hablamos de psicología del espacio en interiorismo no nos referimos solo a crear una casa bonita. Hablamos de entender cómo el entorno modifica nuestra experiencia emocional diaria .
“La psicología del espacio tiene que ver con la manera en la que el entorno modifica nuestra experiencia emocional cotidiana”, explica Raquel Chamorro. La casa es el lugar donde descansamos, convivimos, nos refugiamos y recuperamos energía. Por eso, cada decisión espacial cuenta.
La luz, las proporciones, el ruido, las texturas, el orden o la forma en la que circulamos por una estancia influyen en nuestro estado de ánimo , muchas veces sin que seamos conscientes. De ahí que una vivienda pueda hacernos sentir tranquilos, seguros y cómodos; o, por el contrario, tensos y saturados.
Uno de los grandes cambios del interiorismo actual es que ya no se diseña solo para mirar, sino para vivir . Una casa puede estar perfectamente decorada y, aun así, resultar incómoda, fría o agotadora.
Raquel Chamorro lo resume con una idea muy clara: “Hay viviendas que transmiten ansiedad aunque estén perfectamente decoradas , y otras que generan una sensación inmediata de paz incluso siendo muy sencillas”.
Esa diferencia no siempre está en el presupuesto, sino en cómo se ha entendido emocionalmente el espacio. Una vivienda bien planteada debe acompañar los ritmos de quienes la habitan: momentos de actividad, descanso, convivencia, intimidad, trabajo o desconexión. Zona de paso de un proyecto de IN56 Interiorismo.
La distribución e s una de las decisiones que más influye en cómo vivimos una casa . Determina los recorridos, la relación entre estancias, la entrada de luz y la sensación de orden o desorden.
Una mala distribución puede generar pequeñas tensiones diarias: tener que esquivar muebles, no encontrar zonas de intimidad, convivir con recorridos incómodos o sentir que la casa nunca parece ordenada aunque esté recogida.
Según Chamorro, “el cuerpo necesita fluidez y coherencia espacial para relajarse ”. Por eso, una buena distribución tiene que facilitar el movimiento, dejar respirar los espacios y permitir que cada zona tenga un uso claro. Proyecto de Núria Selva con piezas de la colección Lempicka de Mar Gausachs sobre la isla de la cocina.
Durante años, abrir la cocina al salón o eliminar tabiques se ha asociado con amplitud, modernidad y conexión. Y, en muchos casos, funciona. Pero una casa completamente abierta , si no está bien trabajada, también puede generar saturación emocional .
Nec esitamos zonas sociales, pero también espacios donde recogernos .
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