Cabalgar contradicciones (un epitafio)
Coinciden en el tiempo dos circunstancias, de naturaleza distinta, pero que acaso permitan iluminar una misma realidad.
Por un lado, acaba de publicarse el interesante libro de Ignacio Urquizu Generación 15-M, que analiza, con rigor e inteligencia, los principales rasgos que definen a la generación socializada tras las protestas de 2011 .
Por otro, estaría el hecho de que la gran mayoría de sondeos anticipa como algo casi inexorable, cara a las próximas elecciones generales , la práctica desaparición del escenario parlamentario de la marca Podemos propiamente dicha.
Pues bien, acaso sea este un buen momento para, atendiendo a la distancia que separa a ambos grupos generacionales, echar la vista atrás y reflexionar sobre la caída de aquella formación -del cielo a punto de ser asaltado al infierno de la irrelevancia política - desde una óptica algo distinta a la habitual.
En concreto, propongo hacerlo a la luz de la forma de ver la vida y a sí mismos que sus portavoces más destacados alardeaban de representar.
Tal vez esa perspectiva nos permita extraer alguna conclusión que vaya más allá de la mera coyuntura y nos interpele respecto a un asunto de carácter mucho más abstracto, esto es, respecto a lo que (creemos que) somos.
Obviamente, quien no esté interesado en semejante orden de cuestiones -casi especulativas, lo reconozco- puede abandonar la lectura del presente texto en este punto.
El caos del Frente Amplio es el síntoma de un inmenso fracaso Ramón González Férriz Ada Colau, Irene Montero, Mónica García y otros encarnaron una promesa de cambio y renovación.
Hoy son el pasado, pero quieren convertirse en la generación tapón de la izquierda radical Empecemos por rebobinar un poco, apenas lo imprescindible.
Se comprende sin dificultad el éxito fulgurante que tuvo en la pasada década Pablo Iglesias .
A los jóvenes les sonaban a nuevos sus argumentos: llevaban tiempo (para ser exactos, toda su vida) sin escuchar cosas parecidas, entre otras razones porque quienes debían habérselas transmitido no lo habían hecho.
El resultado era casi inevitable: confundían el hecho de que les vinieran de nuevas con que fueran, en efecto, nuevas.
Por su parte, los mayores que votaban al líder emergente reconocían la antigüedad de tales argumentos, pero con un matiz que les llevaba a celebrar su reaparición: a fin de cuentas, eran los que ellos mismos habían defendido en el pasado.
De hecho, la serie de tiras cómicas " Quico , el progre", creada por José Luis Martín y en la que se caricaturizaba a una generación que había pasado del activismo antifranquista a las contradicciones de la vida burguesa , fue publicada diariamente en El Periódico de Catalunya entre 1980 y 1989.
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