Magaluf cambia de piel: más calidad turística y descenso del 30% de la conflictividad
Durante décadas, hablar de Magaluf fuera de Mallorca significaba hacerlo casi inevitablemente de excesos, alcohol y turismo de borrachera.
Punta Ballena se convirtió en la imagen de un modelo turístico que generaba importantes retornos económicos, pero también problemas de convivencia, inseguridad y una reputación internacional difícil de sacudir.
El destino llegó a ser noticia recurrente en medios británicos y europeos por peleas, balconing, drogas y comportamientos incívicos.Cambiar una imagen construida durante décadas no resulta sencillo.
Tampoco se consigue de una temporada para otra.
Sin embargo, Magaluf está inmerso desde hace años en una transformación profunda de su modelo turístico y los datos comienzan a dibujar una realidad diferente: hoteles de mayor categoría, precios más elevados, nuevos segmentos de visitantes, una temporada más larga y, paralelamente, menos intervenciones policiales.La reconversión de la planta hotelera constituye probablemente el elemento más visible de esta transformación.
Más de una docena de hoteles de Magaluf han cambiado oficialmente de categoría durante los últimos diez años o han sido demolidos y reconstruidos desde cero para elevar su número de estrellas.Una renovación vinculada al proyecto de reconversión público-privada impulsado durante años y en el que ha desempeñado un papel especialmente relevante Meliá Hotels International .
El resultado ha supuesto un cambio sustancial de la oferta disponible.Si al inicio del proceso menos del 30 % de las plazas hoteleras de Magaluf pertenecían a categorías superiores, actualmente más del 60 % de los hoteles operan como establecimientos de cuatro estrellas, cuatro estrellas superior o cinco estrellas.El 80% de las plazas, de cuatro y cinco estrellasLa transformación supera, además, las fronteras de Magaluf.
El conjunto de Calvià dispone actualmente de 51.330 plazas en hoteles de entre tres y cinco estrellas, con un predominio muy claro de la gama alta: las plazas de cuatro y cinco estrellas representan alrededor del 80 % del total.El salto cualitativo también tiene reflejo en los precios.
El precio medio de la pernoctación se ha incrementado aproximadamente un 11 % y ronda ya los 200 euros por noche .
El objetivo es claro: aumentar el valor generado por cada visitante y reducir progresivamente la dependencia de un turismo basado fundamentalmente en grandes volúmenes, bajo precio y ocio nocturno.La mejora de los establecimientos ha facilitado asimismo la apertura hacia otros mercados emisores y perfiles de visitantes, especialmente familias y turistas con mayor capacidad de gasto.Pero la renovación hotelera es solo una parte de la estrategia.
Calvià también busca diversificar su producto para depender menos del tradicional sol y playa.
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