Investigada una persona en Toledo por una trama de estafas en la compraventa de gatos por internet
Una persona residente en la provincia de Toledo figura entre los tres investigados por una presunta trama de estafas en la compraventa de gatos por internet, en una operación de la Guardia Civil que ha destapado el uso de identidades suplantadas y documentación fraudulenta para dar apariencia de legalidad a las transacciones.
Además, a esta persona se le atribuye presuntamente un delito de intrusismo profesional por implantar microchips de identificación animal sin contar con la habilitación necesaria.La investigación, denominada Catchip 1, ha sido desarrollada por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Jaén.
Los tres investigados, de 46, 48 y 53 años, residen en las provincias de Tarragona, Barcelona y Toledo, respectivamente, y están relacionados con presuntos delitos de estafa, falsedad documental, usurpación de estado civil e intrusismo profesional.Un gato vendido por 1.000 euros sin documentación obligatoriaLas pesquisas comenzaron tras la denuncia de una vecina de La Guardia de Jaén, que había comprado un gato por 1.000 euros a través de un portal de anuncios en internet.
Al recibir al animal, comprobó que carecía del pasaporte obligatorio para animales de compañía y que, pese a tener implantado un microchip, este no constaba en el Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA) ni en ninguna otra base de datos oficial.El análisis de las transacciones y las comunicaciones permitió a los agentes reconstruir una operativa en la que se utilizaban datos personales, domicilios y referencias comerciales de distintas provincias españolas para dificultar la identificación de los presuntos responsables.El dinero abonado por la denunciante había sido ingresado en una cuenta bancaria cuyo titular residía en Roda de Berà (Tarragona), mientras que las negociaciones se habían llevado a cabo por WhatsApp con un intermediario que aseguraba vivir en Sant Adrià de Besòs (Barcelona).Además, el contrato de compraventa facilitado a la víctima identificaba a una supuesta vendedora domiciliada en Alicante y vinculaba la operación con un núcleo zoológico de la provincia de Ciudad Real.Microchips implantados sin autorización veterinariaLas comprobaciones de la Guardia Civil permitieron determinar que la mujer de Alicante que aparecía en el contrato había sido víctima de una suplantación de identidad.
Los agentes también constataron que el núcleo zoológico citado en la documentación llevaba varios años inactivo.En el marco de la investigación, los agentes identificaron a una persona residente en la provincia de Toledo vinculada a la compraventa de animales.
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