Davidovich sobrevive al bombardeo de Zverev para meterse en la final
Alejandro Davidovich Fokina rompió los pronósticos este sábado para vencer al próximo número uno del mundo, el alemán Alexander Zverev , por 5-7, 6-4 y 6-3 y meterse en la final del Masters 1.000 de Shanghái, un partido que no contaba con un español desde Rafa Nadal en 2017 y que nunca ha ganado un tenista de esta nacionalidad.
Frente al tenista con más victorias en lo que va de curso, el número 26 de la ATP demostró que este año ha dado un paso al frente en cuanto a juego y fortaleza mental que se ha traducido en sus dos primeras victorias en torneos, cuatro semifinales de Masters 1.000 y dos finales, Montecarlo y esta en tierras chinas.El duelo empezó con un 'ace' de Davidovich, una muestra de la carta a la que ambos se iban a agarrar.
Apoyado en su saque se puso por delante amarrando el primer juego, pero lo mismo hizo Zverev, con un cañón de alta precisión en el brazo para servir .
Sin embargo, desde el primer juego se le notó incómodo, con ciertas dudas y pasándolo mal cuando el español conseguía devolver la pelota a su lado de la pista.
Aguantó pese a todo y amparados ambos jugadores en su saque fueron avanzando por el partido sin excesivos sobresaltos.El alemán, rígido, se movía algo lento por la pista y por eso intentó siempre que los puntos se alargasen lo menos posible, volcándose en los saques directos.
El malagueño, consciente de una posible limitación de su rival, le exprimió también con su servicio y apretó el acelerador a fondo para dar toda la velocidad posible a la bola de una esquina a la otra de la pista.
Pero dos inoportunos fallos de Davidovich al saque en el undécimo juego, doble falta incluida, dieron sentido al plan de Zverev .
El alemán no los desaprovechó, rompió el servicio del español, lo refrendó después con la contundencia de su saque y se apuntó el primer set 7-5.
En la segunda manga el alemán, tras un largo peloteo, cambió las sospechas por evidencias, con un claro gesto de molestias en su pierna derecha.
De ahí que lo estuviera apostando todo al servicio.
Y mientras le saliera bien mantendría intactas las opciones de victoria.
Por la eficacia de sus primeros servicios y por sus 'aces' pasaba el partido.Al final llegó la recompensaDavidovich le puso voluntad pese a que resultaba una tarea titánica devolver los certeros cañonazos de su rival, y en el cuarto juego consiguió incluso un par de bolas de 'break'.
Pero como cada vez que se vio en problemas, Zverev se refugió en el saque para salir del apuro.
El malagueño se desesperó por momentos, por la dificultad de restar pero también por un par de puntos en los que falló por centímetros evitando ese pasito adelante de quebrar a su rival.
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