El Betis sueña despierto en una cama de estrellas
No hay bético que hoy no se haya levantado con resaca emocional de lo vivido en el estadio de la Cartuja ante el Oporto.
No importa que se trate de una casa de alquiler (con lo caros que están) mientras remodelan la tuya.
Ya quedará para siempre grabado el partido ante el conjunto portugués como el momento de volver a reencontrarse con esa sensación de equipo poderoso, imparable y confiado de sus posibilidades.
Un equipo que juega la Champions como si fuese su escenario habitual o natural de nacimiento.
De escenificar mejor que nunca esa unión entre equipo y afición que nunca debió agrietarse por ciertos resultados en el pasado reciente.
Que a base de buenas decisiones desde los despachos y esa mente privilegiada de Manuel Pellegrini en el banquillo se está consiguiendo armar un equipo y un proyecto al que no se le adivina el techo.
Ese hermoso ruido generado tras el himno de la Champions por los más de 67.000 espectadores que abarrotaban el recinto verdiblanco quedará para el recuerdo.
Ensordecedor.
Emotivo.
De aplauso, grito de rabia y abrazo sentido por volver a jugar entre las estrellas .
En esa Champions que quiere convertir el Betis en su recreo, en su fiesta de cumpleaños de cada miércoles.
Un desahogo a la competición doméstica donde disfrutar y hacerle sentir grande a los suyos.
Insiste Pellegrini que la realidad del Betis colocará al equipo en su lugar en este torneo.
Visto lo visto, con la realidad en la mano, soñar con algo grande se puede hacer incluso despierto .Porque el bético que peina canas seguro que ha visto noches más importantes que la del Oporto, que al fin y al cabo responden a un partido no definitivo.
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