La biotecnología que transformará el neumático: así se fabrica el caucho verde
El mundo del motor se encuentra en plena metamorfosis hacia la descarbonización, pero el reto de la sostenibilidad va mucho más allá de electrificar el motor o eliminar el tubo de escape.
Las cubiertas que nos unen al asfalto requieren una compleja química para garantizar agarre, durabilidad y flexibilidad, un ámbito donde históricamente ha dominado la petroquímica.
Con el proyecto DragonFly, impulsado por Michelin ResiCare, que materializa el salto decisivo para elaborar resinas sintéticas y componentes esenciales de los neumáticos a partir de moléculas de origen biológico.
Para entender cómo se construye esta nueva química verde, el proceso abandona las refinerías fósiles para adentrarse en la biotecnología.
Todo comienza con la bioproducción basada en fermentación.
En lugar de procesar derivados del petróleo, el sistema utiliza materias primas renovables orgánicas que son transformadas por una cepa de microorganismos especialmente optimizada.
Esta cepa microbiana, desarrollada en colaboración con la firma Alderys (perteneciente al Grupo Givaudan) y probada previamente a gran escala en el programa BioImpulse, actúa como una fábrica microscópica.
Al alimentarse del sustrato biológico, estos microorganismos sintetizan un monómero aromático de origen biológico. «Gracias a la biotecnología y a procesos de fermentación de precisión, la industria del neumático comienza a liberarse de la dependencia petroquímica con resinas más limpias, seguras y competitivas»Una vez obtenido este monómero mediante procesos de fermentación de precisión y purificación a gran escala —aprovechando reactores de más de 100 metros cúbicos—, la sustancia se procesa para consolidar las resinas de nueva generación de Michelin ResiCare.
Dichas resinas constituyen el pilar aglutinante dentro de las mezclas de compuestos poliméricos que dan estructura al neumático y a otros materiales industriales avanzados.
En combinación con otras iniciativas paralelas como el proyecto Cerisea, enfocado en el suministro del compuesto 5-HMF de origen orgánico, la marca consigue asegurar dos piezas fundamentales del rompecabezas químico sin tocar una sola gota de crudo.
El impacto ambiental de esta metodología es sencillamente revolucionario para la industria del automóvil.
Las mediciones desarrolladas hasta el momento revelan un potencial de reducción de la huella de carbono de hasta un 96 % en la producción de esta molécula estratégica si se compara con su equivalente petroquímico tradicional.
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