Pensiones y subvenciones, la última emboscada
Corrían los primeros meses de la andadura de Juanma Moreno al frente de la Junta de Andalucía.
El exministro Cristóbal Montoro mantenía una conversación con algunos de los dirigentes del PP para trasladar su experiencia elaborando presupuestos, y comenzó a repasar —a modo de advertencia— cuáles habían sido los grandes errores históricos del partido. «En el 93 el debate cara a cara contra Felipe González iba muy bien, Aznar explicó las bases de la reforma fiscal y prometió una bajada de impuestos… Y González replicó que esa pérdida de recaudación provocaría que los pensionistas obtuvieran 8.000 pesetas menos al mes».
El golpe inesperado, al que Aznar no replicó de manera convincente, fue un bajón en las expectativas del PP. «El PSOE se había convertido en el partido de los pensionistas, costó mucho trabajo cambiar esa percepción».Eran tiempos sin redes sociales, en los que un error de ese calibre marcaba toda la campaña.
La evaporación del 'efecto Maricarmen' es tan evidente que ha provocado que el PSOE desempolve esa vieja estrategia y trate de retratar a VOX y PP como los partidos que no creen en la sostenibilidad del sistema.
Según la artillería del PSOE, esto les llevará a plantear reformas que derivarán en recortes y sacrificios.
Estamos ante la nueva versión de la pérdida mensual de las 8.000 pesetas.
Son momentos distintos, en los que la diversidad de canales de comunicación es tan amplia que un solo error en un debate no determina toda la campaña.
Aun así, este frente tiene un hecho diferencial con la vivienda.
En este caso sí existe una trayectoria contrastada: Sánchez ha realizado continuas revalorizaciones de las pensiones en tiempos de alta inflación, aplicando cada una de las subidas en los tramposos 'decretos ómnibus' para forzar a Feijóo y Abascal a posicionarse en contra.
PP y VOX no pueden incurrir en el error de convertir otra vez al PSOE en el partido que defiende sin fisuras a los jubilados.Montoro apuntaba a otro frecuente error de cálculo.
El partido tiende a magnificar el efecto electoral de la promesa de una rebaja fiscal, cuyo impacto real suele ser difuso para el ciudadano.
La izquierda diseña pagas y subvenciones muy concretas —como el cheque cultural— en las que el ciudadano percibe muy claramente cuánto dinero le está 'regalando' el Gobierno.
Frente a ello, nadie sabe realmente cuánto ha subido su poder adquisitivo cuando se le reduce el IRPF.
Tras años de continua subida de la presión fiscal, es un mandato ideológico bajar impuestos (y, sobre todo, deflactar los tipos del IRPF, que se han comido una parte de la subida de los sueldos por la inflación)… Pero confiar en el tirón de esta promesa puede ser en vano.Pensiones y subvenciones.
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