La Merced, la blanca belleza deslumbra con medio siglo de rezos en Córdoba
El cielo y Ella así lo quisieron.
Santa María de la Merced brilló entre sus calles, en el barrio que la venera.
No pudo ir por otros muchos lugares para que toda la ciudad disfrutase, lo que hizo que el Zumbacón se llenara con personas de toda Córdoba y pareció quedarse pequeño para que la salida extraordinaria fuese más íntima y recogida, pero igual o más de emocionante por condensar tantos instantes a la vez.Medio siglo de rezos confeccionado a base de las caras y almas de todos y cada uno de sus devotos.
Los que estaban allí, los que estuvieron en el pasado, inevitable el recuerdo a Fray Ricardo , y los que están forjando su fervor al calor de jornadas como ésta.
No era Lunes Santo, pero se parecía en algo, como que los relojes marcaban las cuatro de la tarde.
En lugar de buscar el camino habitual, se adentró por la calle Virgen de Linares, en un trazado similar al que en Semana Santa realiza a la vuelta.Otros muchos destellos hablaron de que era 17 de octubre: en su pecho resaltó el broche en plata de ley bañada en oro con topacios blancos y perlas, con el escudo mercedario, que le obsequiaron sus cuadrillas de costaleros por el 50 aniversario.
Una vez salió de la nave de los pasos, el concejal de Fiestas y Tradiciones, Julián Urbano, entregó el broche réplica del Escudo de Córdoba , que el prioste, Francisco Mellado, le prendió a la Virgen.
Al pasar ante las puertas de la parroquia San Antonio de Padua, el paso se giró y la levantá fue delante del párroco , don Francisco, con la plegaria «por la feligresía y por la parroquia porque sin ellos no se mantiene la fe de un barrio».
Delante de la Cruz Blanca hubo otro bonito saludo cuando el palio se aproximó a este edificio, y una petalada, en unos instantes que resultaron apoteósicos, entre hermosas guirnaldas y colgaduras.
Fue muy notorio que la Virgen de la Merced estuvo en casa en todo momento.
El perfume de las numerosas varas de nardos en las esquinas derrochando alegría conjuntó en lo visual con el blanco y los matices rosados, a base de rosas, orquídeas, rosas de pitiminí, astilbe y pittosporino, un impresionante exorno concebido por Rafael Barón.La fraternidad con otras corporaciones fue muy patente en el cortejo, con la participación de todos los hermanos mayores de las cofradías del Lunes Santo, más la del Císter .
La Redentora de Cautivos vistió la nueva saya del cincuentenario, con ricos bordados en oro y sedas, y un tocado antiguo de punto duquesa de estreno, mientras los sonidos hablaron de la importancia de cada segundo: 'Aniversario Mercedario' se encandenó con 'Coronación de la Macarena'.
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