China prohíbe practicar en pacientes la 'cirugía milagro' contra el alzhéimer que España ensaya de forma pionera en Europa
La imagen arranca con un octogenario postrado en una cama de hospital, con el rostro demacrado y los ojos entreabiertos.
Solo tres días después, el hombre empieza a articular palabras mientras identifica a su hijo.
Transcurridos otros seis meses, el anciano parece sentado y erguido, participando en una conversación.
Su mirada está animada.
A los ocho meses, ya camina con paso rápido por el hospital y es capaz de recitar de memoria un antiguo himno militar chino.
Es prácticamente irreconocible respecto al paciente de las primeras imágenes.Fue el primer 'video milagro' que documentaba la recuperación de un hombre con alzhéimer que, en septiembre de 2020, se convirtió en la primera persona del mundo sometida a una intervención conocida como anastomosis linfático-venosa cervical profunda (deep cervical lymphatic-venous anastomosis, dcLVA) para tratar la enfermedad.
Se trata de una técnica aparentemente sencilla que pueden realizar cirujanos plásticos y que conecta vasos linfáticos situados en la profundidad del cuello con venas próximas a la zona para intentar facilitar la salida de fluidos y productos de desecho procedentes del cerebro hacia el torrente sanguíneo.
En definitiva, se realiza una especie de 'by-pass' para mejorar el drenaje de residuos tóxicos del cerebro, entre ellos, las placas de proteínas beta-amiloide y tau , asociadas al deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer.China abanderó en solitario la investigación de esta técnica y, sin tener todavía resultados concluyentes, se atrevió a dar un paso más, trasladándola a la praxis clínica apoyándose en vídeos impactantes y virales difundidos en las redes que documentaban la «milagrosa recuperacion» de pacientes afectados por la enfermedad.
Tras intervenirse a miles de personas en centros privados, el gobierno chino ordenó el 8 de julio de 2025 prohibir su praxis médica y devolver esta cirugía experimental al entorno controlado de los ensayos clínicos.
La decisión fue adoptada por la Comisión Nacional de Salud china ante la ausencia de pruebas suficientes que demostraran su seguridad y eficacia.
Una revisión científica publicada este mismo año concluye que la técnica sigue siendo experimental y que todavía existen importantes interrogantes sobre su mecanismo, sus riesgos y la duración de sus posibles beneficios.
El principal impulsor del uso de la dcLVA en centros privados del país asiático, el microcirujano Qingping Xie , presidente del Hospital Qiushi de Hangzhou, permanece actualmente detenido, sin que hayan trascendido los motivos de su arresto.
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