La ministra de Sanidad reconoce que hay "tensión asistencial" en Ceuta, pero rechaza el "colapso del sistema"
La ministra de Sanidad, Mónica García , ha aterrizado este domingo en Ceuta con un doble objetivo: evaluar sobre el terreno el impacto de la crisis migratoria y sofocar el incendio político encendido por la oposición y los sindicatos médicos.
Tras reunirse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas , y con la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria ( INGESA ), Isabel Muñoz, García ha buscado equilibrar la realidad de los centros médicos con la contención del alarmismo.
La titular de Sanidad ha reconocido abiertamente que existen lugares "especialmente tensionados" , citando de forma concreta las áreas de Urgencias y la Atención Primaria.
Sin embargo, ha sido tajante al desmentir las acusaciones de caos generalizado y disipar las dudas sobre la paralización del servicio: "En Ceuta no hay un colapso sanitario" .
Además, frente al temor al contagio, la ministra ha incidido en que no se ha registrado un descenso de pacientes autóctonos porque se han diseñado protocolos seguros para la convivencia de todos los perfiles clínicos.
Por ello, ha insistido en que la actuación sanitaria más urgente se libra fuera de los centros de salud para ofrecer entornos salubres para la población migrante: albergar, dar techo y asegurar la salubridad con acceso constante a agua, comida e higiene.
Este desafío logístico será precisamente el eje central de la agenda de este lunes, cuando la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz , tome el relevo para abordar con el presidente Vivas la gestión de la crisis humanitaria.
Las cifras de la emergencia El balance oficial de estos últimos quince días arroja cifras que dibujan una curva de estabilización.
En total, se ha prestado asistencia a 5.800 migrantes , absorbiendo la Atención Primaria el 60% de los casos (unas 3.500 personas) frente al 40% derivado directamente a las áreas de urgencias.
Para hacer frente a esta carga extra, INGESA ha elevado su plantilla orgánica, pasando de 1.000 profesionales a los 1.465 trabajadores contratados actualmente , lo que supone un incremento de presupuesto y recursos en la zona.
La presión más extrema se vivió el primer día de la entrada masiva, con 1.149 atenciones en una sola jornada.
Sin embargo, la cifra se ha ido reduciendo de forma progresiva hasta una media de 300 pacientes diarios.
Este mismo sábado 15 de agosto, los centros cerraron con apenas 193 asistencias globales.
Además, el equipo de crisis ha reportado a la ministra un dato preocupante en el ámbito social: la atención a cinco mujeres por agresiones sexuales en el centro especializado de la ciudad autónoma.
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