Somos lo que quisimos
Soy un niño y escucho hablar de una serie que se llama Friends.
Soy un niño que acaba de descubrir Como Conocí a Vuestra Madre y se cree que ligar es lo que hace Barney Stinson con su Playbook.
Soy un chico enamorado y bailo la canción de The Office cada vez que nos sentamos a ver un capítulo cansados los martes por la noche.
Soy un hombre un poco triste y veo Seinfield tumbado en la cama mientras intento terminarme los noodles instantáneos superpicantes que me he preparado para no tener que cocinar.
Soy Luis María y como toda una generación, estoy preparado para ser el personaje de una historia escrita por otros.
Soy Luis María y mis días no empiezan con una intro musical ni suenan risas enlatadas tras mis desgracias y mis chistes malos.
Soy Luis María y mi primer trabajo es ser librero.
Me creo Hugh Grant en Notting Hill y llego a currar el primer día con una camisa de cuadros y un vaquero vintage, con un maletín cruzado colgado del hombro. ¿Para llevar qué?, me pregunto ahora.
La vida adulta es un poco parecida a un maletín cruzado que no te sirve para llevar nada pero queda bien.
Lo que me encuentro es un centro comercial diseñado para perderte y no poder salir nunca más de allí y miles de familias más interesadas en comprar libros que en leer.
Como en Matrix, me comí una pastilla y le di la bienvenida al infierno de lo real.
Duré solo un mes en el trabajo.
Me pusieron en la calle después de rechazar un contrato de cuarenta horas librando el martes y la mitad del miércoles.
Ese horario me decía estás aquí para siempre, como en Los Simpson.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elplural.com — el contenido pertenece a El Plural.