La Fiscalía gallega pide blindar el uso de drones, programas espía e IA contra los narcos
Los narcotraficantes son cada vez más sofisticados.
Quienes día a día se dejan la piel en combatirlos hace años que lo advierten.
La evolución tecnológica del tráfico de drogas es evidente, no solo en las grandes organizaciones, sino también en el trapicheo.
Este mismo jueves se ha sabido que una trama de venta al por menor en el municipio coruñés de Noia se valía de drones para entregar las dosis a sus clientes .
Y la Fiscalía gallega acaba de dar una nueva voz de alerta: considera «imprescindible» dotar a la policía «de todos los recursos tecnológicos posibles que faciliten la eficacia de sus investigaciones».Así lo reclama la memoria de este 2026 de la Fiscalía Superior de Galicia -que recoge datos del año anterior-.
Y es que, ante el gran desarrollo tecnológico de las organizaciones criminales, tanto en lo relativo al transporte y la distribución de la droga como en los métodos para comunicarse entre sus miembros, «se impone un cambio de paradigma en el modo de investigar estos delitos», reclaman los fiscales.Memoria de la Fiscalía 2026 «Se impone un cambio de paradigma en el modo de investigar estos delitos»Las escuchas telefónicas a los sospechosos, siempre con autorización judicial por su injerencia en la intimidad de los investigados, han dado grandes resultados.
Pero el escenario ha cambiado.
Las llamadas convencionales, incluso aquellas en las que los narcos usaban un lenguaje en clave ante la sospecha de tener el teléfono pinchado, han dado paso a otras formas.
Lo certifican los fiscales gallegos: «Hoy en día, desde las grandes operaciones de narcotráfico hasta la más ínfima transacción de estupefacientes, se conciertan empleando alguna de las múltiples aplicaciones de mensajería instantánea de extendido uso social».
Pero lo que hace más difícil acceder al contenido de esas comunicaciones es que muchas de esas aplicaciones están «encriptadas e imposibles de intervenir».Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, insisten los fiscales gallegos, deben contar con todos los medios tecnológicos posibles para investigar a los traficantes.
La memoria menciona expresamente los drones y la inteligencia artificial al reclamar una regulación que contemple tanto los recursos ya conocidos como los que están por llegar.
Pero el problema no es solo disponer de la tecnología, sino garantizar que las investigaciones que impliquen -como los pinchazos telefónicos- una injerencia en los derechos fundamentales de los investigados cuenten «con la debida cobertura legal» y «un adecuado control judicial».Tradicionalmente, los abogados de los narcotraficantes, como parte de su estrategia de defensa, acostumbran a intentar echar abajo, durante el planteamiento de las cuestiones previas en los juicios, pruebas relacionadas con las escuchas.
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