La política sin escrúpulos pone a las ONG humanitarias en la diana
Los ataques que desde hace lustros vienen sufriendo las ONG de ayuda humanitaria han generado una suerte de gas tóxico que ha acabado por estallar en lava como un volcán.
Lo sucedido en Ceuta, que este verano se ha convertido en uno de los puntos más calientes a nivel internacional respecto a la migración, recuerda los muchos casos que se vienen dando en todo el planeta de los que se duelen las organizaciones de derechos humanos: los insultos y ataques a los trabajadores humanitarios se han hecho frecuentes.
Es el resultado, dicen, de años de bulos y desinformación generados para minar una de las columnas del Estado de Bienestar, y todo ello, aseguran, animado por un interés económico y un brazo político que coadyuvan.
Lo que antes fue una estrategia de desprestigio ha degenerado en conflictos abiertos, lo mismo en Sudán que en Libia, en Estados Unidos, en la dana de Valencia o en Ceuta, donde los trabajadores humanitarios son ahora los depositarios del odio y de la violencia.
Si antes trabajar en ONG era motivo de orgullo y marchamo de solidaridad, ahora no son pocos quienes tienen que esconder sus chalecos o defenderse de crecientes hostilidades.
Algunas organizaciones mencionan que empiezan a tener problemas hasta con sus tradicionales proveedores de insumos.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.