Solvencia y menos enemigos: Alcaraz se planta en segunda ronda con motivos para la sonrisa
Carlos Alcaraz, el gran mago contemporáneo de la raqueta, ha llegado a Nueva York con la misión de hacer 'el más difícil todavía': volver a la pista en un 'grande' tras una lesión larga, sin jugar ningún torneo previo, y levantar el trofeo.
De cero a cien.Solo se recuerda el caso de Roger Federer , al que están colmando de honores estos días en Queens tras su ingreso en el Salón de la Fama del tenis, que ganó en Australia en 2017 después de estar en el dique seco seis meses.
Pero el suizo al menos jugó la Hopman Cup , un torneo mixto, fuera de la ATP, poco antes de viajar a Melbourne y batir a Rafael Nadal en la final.Alcaraz no ha llegado ni a las dos horas en pista en los dos partidos de dobles mixtos que jugó con Serena Williams la semana pasada -con la tensión de una exhibición- antes de comparecer en primera ronda este lunes.Nunca nadie ha conseguido lo que Alcaraz tiene la ocasión de lograr este año: ganar en Nueva York sin haber jugado antes en ninguno de los dos Masters 1000 de la temporada de pista dura en Norteamérica, el de Canadá y el de Cincinnati.El murciano llegó como una incógnita tras cuatro meses y medio sin competir, pero su participación en el US Open empieza a tener buena pinta.
En primer lugar, por la solvencia con la que pasaportó al ruso Roman Safiullin .
Sin la espectacularidad con la que ha malacostumbrado al respetable neoyorquino, con la raqueta todavía por afilar, pero con mando y claridad: en tres sets, con poco desgaste físico y, lo que es más importante, sin problemas en la muñeca derecha , la que ha frenado su temporada.
Y la misma sonrisa de siempre.Alcaraz despejó algunas dudas sobre su estado de forma y, mientras tanto, algunos de sus rivales le despejaron el camino hacia su octavo 'grande'.
Al mismo tiempo que él jugaba en Arthur Ashe, la pista central, llegaban noticias desde Louis Armstrong, el segundo estadio del US Open.
El griego Stefanos Tsitsipas , que en el pasado fue aspirante a todo, daba la sorpresa y fulminaba al francés Arthur Fils, una promesa que llegaba disparado de Cincinatti.
Allí ganó su primer Masters 1000 y era una de las trampas que Alcaraz tenía en el camino.
Él o el estadounidense Ben Shelton se antojaban como potenciales rivales en cuartos de final.Pero la mayor sorpresa fue en la víspera: Novak Djokovic había caído frente al argentino Mariano Navone en primera ronda, algo que no le ocurría al mejor tenista de la historia desde hace más de dos décadas, en Australia en 2006.
Parecía la oportunidad de oro para que el serbio lograra su 25º 'grande', ante la ausencia por lesión de Jannik Sinner y el regreso incierto de Alcaraz.«Vi el quinto set, es una gran sorpresa», reconoció Alcaraz, en cuyo horizonte Djokovic aparecía en semifinales. «Estaba en mi lado del cuadro.
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