El malabarismo peligroso del sultán de Omán que le pone en la mira de Trump: "Os volaremos por los aires"
La negociación con Teherán sobre Ormuz distancia a Mascate de Estados Unidos
No es la primera vez que Donald Trump amenaza con tanta virulencia a Omán . Cuando el presidente de EEUU advirtió el lunes al sultanato con bombardearlo "si se interpone en su camino" -amenaza para frustrar e l acuerdo que ya habrían ultimado Mascate y Teherán sobre el futuro tránsito a través del Estrecho de Ormuz -, no hacía sino repetir la furibunda advertencia que le lanzó en mayo: "Omán se tendrá que comportar o los bombardearemos sin piedad. Volarán por los aires", vociferó entonces.
La guerra emprendida en febrero por Washington y Tel Aviv contra el régimen de los ayatolás ha puesto patas arriba el statu quo en Oriente Próximo, la región más convulsa del mundo, y las consecuencias económicas del conflicto se sienten hasta en el último rincón del planeta en forma de hidrocarburos más caros, de una inflación incontrolable y de escasez de ciertas materias primas. A la vez, nos deja escenarios tan inéditos como el de que Omán, la nación del sur de la península arábiga que apenas ha ocupado titulares a lo largo de las décadas en los medios internacionales, se encuentre de pronto en la mira de una Casa Blanca muy enfadada con lo que es un juego peligroso del sultanato .
Porque Mascate, de antiguo reconocido como uno de los mediadores árabes más confiables, discretos y reservados , muy valorado por sus buenos oficios, empezó adoptando en la actual crisis una ambigüedad estratégica para mantenerse al margen de la conflagración y una cuadratura del círculo casi imposible que pasa por no enemistarse ni con Irán ni con EEUU . Pero con el tiempo ha mostrado un cierto apetito económico que le aparta de la exquisita neutralidad. Como si el sultanato hubiera visto una gran oportunidad para sacar tajada, aunque enmascarada en el esfuerzo por alcanzar una solución para que el estratégico Ormuz recobre la navegación normal, lleva semanas negociando una fórmula de acuerdo con Teherán que supondría un radical cambio en la gobernanza del Estrecho y que reportaría a Mascate pingües beneficios a largo plazo. Una suculenta porción de tarta. Claro que Trump no está dispuesto a permitir que el sultanato se haga con un botín con el que no había soñado.
Medios británicos adelantaron ya a principios de verano que Omán se había puesto en contacto con importantes bufetes del Reino Unido, especializados en Derecho mercantil y marítimo, para buscar una solución creativa al bloqueo de Ormuz. A diferencia de la inasumible exigencia del régimen de los ayatolás, el sultanato sostiene que la navegación debe volver a ser abierta y que es ilegal el cobro de tasas por el tránsito. Sin embargo, a inspiración de lo que sucede en otros pasos estratégicos en el globo como el Estrecho de Malaca , Mascate cree que sí hay margen para imponer un sistema de tarifas que se aplicarían a servicios como el apoyo a la navegación, la gestión del tráfico la seguridad o la protección medioambiental . Ello generaría enormes ingresos tanto para el país árabe como para Irán.
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