Por qué Milei veía en las críticas a Messi un “síntoma” del “socialismo que infecta a la sociedad argentina”
Septiembre de 2017 .
Hacía algo más de un año que Lionel Messi había vuelto a jugar con la camiseta de la Selección , después de un retiro efímero que, impotente y dolido por las tres finales consecutivas perdidas -un Mundial; dos copas América-, había anunciado en el estadio de los Mets, en Nueva Jersey.
Indiscutido en Barcelona, ya entonces el mejor jugador en la historia blaugrana, no había podido ser profeta en su tierra.
Nada menos, que el Reino de D10s , calvario que debía sufrir cada vez que cargaba con esa pesada cruz que se había convertido la camiseta celeste y blanca con el 10 en la espalda y la cinta de capitán.
Como en casi todo en la Argentina, había grieta : amado y odiado, indiscutido y cuestionado, no eran pocos quienes hacían catarsis de las frustraciones acumuladas con todo tipo de comentarios .
Futbolísticos y no tantos.
“ ¿Toda la Argentina? ¡No! “, podría escribirse, parafraseando la emblemática frase con la René Goscinny se refería a la ”irreductible" aldea gala en los inicios de cada aventura de Astérix y Obélix .
En este caso, un excéntrico economista , que empezaba a hacerse conocido en virulentas discusiones televisivas , en las que participaba enérgico.
Como si tomara la poción mágica del druida Panorámix antes de cada debate.
“ En el fútbol, la gente actúa como en la economía ”, decía en su reducto palermitano, refugio minúsculo, sin ventanas, rodeado de pilas de libros y con una pizarra atiborrada de ecuaciones.
El fútbol es parte del ADN de Javier Gerardo Milei .
Tanto como su patológica obsesión, bilardiana, con la economía .
O una melomanía que lo llevó a -literalmente- reventar aparatos de DVD por reproducir durante días enteros una ópera.
O probarse, sin pudor, frente a un micrófono, para entonar desde arias a canciones del más puro y duro rock.
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