Límites y planificación, claves para atajar el 'burnout' tras las vacaciones
Madrid, 3 sep (EFE).- Una vuelta planificada al trabajo, con objetivos realistas, prioridades claras y espacios de escucha en las empresas, son algunos de los consejos que los expertos apuntan para atajar el desgaste laboral o 'burnout', un fenómeno que tiende a acrecentarse tras el verano.
Aunque el desgaste laboral ya no espera al fin del verano -afecta al 40 % de los trabajadores españoles, una tasa once puntos superior a la media europea, según la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA)- la vuelta en septiembre puede empeorar la situación.
En muchos casos se trata de "ansiedad anticipatoria", tal y como la describe el doctor en psicología de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) Joaquín Mateu.
"Es una sensación que hace que muchos vuelvan al trabajo antes de hacer la maleta de regreso, secuestrando el presente, semanas antes de la reincorporación", explica el experto.
Mateu atribuye buena parte de ese malestar a "una respuesta adaptativa ante una situación laboral que impone volúmenes o ritmos que no son razonables", más que a un problema clínico individual.
En el mismo sentido, el cofundador de Healthy Minds y experto en neurociencia Raúl Alelú-Paz explica a EFE que el reajuste que exige la vuelta al trabajo tras las vacaciones es también una reacción normal del cerebro.
Parte de la frustración con la que se llega a septiembre, señala, nace antes de volver, porque muchas personas dan por hecho que unas vacaciones de ensueño les harán "resetear" y regresar felices a su trabajo mientras persiste una insatisfacción de fondo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifra en el 13 % la tasa de trabajadores de la Unión Europea (UE) que dicen sentirse agotados de forma crónica, primer síntoma del 'burnout'.
En España, la salud mental es ya la segunda causa de incapacidad temporal, con más de 627.000 bajas en 2025, y un gasto que se ha multiplicado por cinco desde 2014, hasta los 9.503 millones en el primer semestre, un 10,3 % más que en 2025, según datos de la Seguridad Social.
Detrás de esas cifras, ha señalado Alelú-Paz, hay un modelo productivo no pensado para las personas, que choca con la exigencia de facturar cada año más y que puede volverse más duro tras el descanso estival.
Alelú-Paz insiste en prestar atención a las señales de alarma, ya que el error más común de las empresas, ha advertido, es leer esas señales como falta de compromiso, cuando en realidad piden revisar qué está pasando más ampliamente, incluidas las propias condiciones de trabajo.
Por otro lado, Mónica Muncharaz, de la firma de recursos humanos Health & Safety Manager de Gi Group, recomienda una vuelta planificada, con objetivos realistas, prioridades claras y espacios de escucha para "prolongar el descanso y evitar que las semanas de adaptación generen un estrés adicional".
Finalmente, ante un entorno que no siempre se puede cambiar, Alelú-Paz apunta a la necesidad de ser realista sobre qué depende de uno mismo y qué no.
También advierte de que confundir el hartazgo o la tristeza con un problema psicológico es un error, ya que sentir eso ante una situación insostenible es, precisamente, una señal de buena salud menta
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