Impuesto escatológico
Sabíamos lo de las bolsas herméticas dentro de cajas impermeables enterradas en el jardín.
También lo de los “canutos verdes” debajo del colchón para desgracia del ministro Caputo y capricho de los que solo blanquean con Ayudín.
Hace tiempo se supo de un hombre que encontró dinero guardado dentro de la casetera de su abuela cuando la señora ya le había tocado la puerta a San Pedro.
Hubo quien amarrocó “lechuga de cara grande” en Ziplocs en el freezer y sobran ejemplos de ocultadores de viyuya en libros huecos, cajones de doble fondo, tomacorrientes falsos o zócalos removibles.
Pero jamás de los jamases, querido lector, supimos de lingotes guardados en el depósito de un inodoro , como acaba de ser descubierto en Caleta Olivia , Santa Cruz , en el contexto de una causa judicial.
Espere.
No se arrebate.
No son de Lázaro ni de Cris ni de Josecito López .
No se trata de que sean inocentes –la Justicia ya dijo y seguirá diciendo al respecto-, sino porque lo de ellos jamás cabría en la mochila de un inodoro .
Hay que aclarar que el adminículo en cuestión estaba en desuso.
No es un detalle menor.
Fueron ingeniosos, pero no estúpidos .
La osadía generó rápida repercusión en redes.
Un tuitero calificó el episodio como “el sueño del plomero”.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.