Nuevo estudio de ADN derriba un viejo mito sobre los habitantes de la Patagonia de hace 6.000 años
La historia de los antiguos habitantes de la Patagonia y las Pampas fue mucho más dinámica de lo que se pensaba. Un estudio internacional de ADN antiguo, con participación de dos universidades argentinas , logró reconstruir movimientos y mezclas de poblaciones a lo largo de 6.000 años y aportó nuevas claves sobre el poblamiento del Cono Sur.
La investigación, publicada en la revista científica Current Biology , analizó restos de 52 individuos provenientes de 31 sitios arqueológicos de Argentina y Uruguay , con antigüedades de entre 6.000 y 150 años antes del presente. Entre los científicos argentinos que participaron se encuentra Cristina Dejean, investigadora en paleogenética del Centro de Ciencias Naturales, Ambientales y Antropológicas (CCNAA) de la Universidad Maimónides y la Fundación Azara .
Los resultados ponen en discusión la imagen de poblaciones cazadoras-recolectoras que permanecieron aisladas durante milenios. Por el contrario, el ADN muestra un territorio atravesado por sucesivas migraciones y contactos entre grupos humanos separados por enormes distancias .
“El objetivo específico de nuestro estudio fue responder tres preguntas: si hubo continuidad o ruptura genética en Pampas y Patagonia, qué vínculos existieron entre las poblaciones del Paraná y el Uruguay, y qué conexiones tuvieron los habitantes prehispánicos del este uruguayo con sus vecinos”, explicó Dejean.
También participaron del estudio Gustavo Martínez y Gustavo Politis, del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA), dependiente del Conicet y la Universidad Nacional del Centro, junto con científicos de Alemania, Italia, Estados Unidos y Uruguay .
Durante décadas, arqueólogos y antropólogos discutieron qué ocurrió con las poblaciones cazadoras-recolectoras que habitaron el centro y el sur del continente. Los vacíos del registro arqueológico, particularmente en las Pampas y la Patagonia noroccidental, permitían sostener hipótesis diferentes: desde una continuidad de las mismas poblaciones hasta episodios de desaparición y reemplazo por nuevos grupos.
Pero faltaba una pieza fundamental: información genética . Antes de este estudio apenas existían datos genómicos de 22 individuos antiguos de esta extensa región.
Para ampliar ese mapa, los científicos estudiaron restos óseos y dentales procedentes de las Pampas central y sur, la Patagonia noroccidental, el Delta del Paraná y el Bajo río Uruguay y las tierras bajas del este uruguayo.
El ADN fue extraído en laboratorios especializados de las universidades de Tubinga, en Alemania, y Pavia, en Italia, y de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos. Los análisis que permitieron reconstruir los movimientos poblacionales estuvieron encabezados por el equipo de Cosimo Posth, de la Universidad de Tubinga. La primera autora del estudio fue Kim-Louise Krettek, del Centro Senckenberg de Evolución Humana y Paleoambiente de esa universidad.
Los resultados mostraron que hace miles de años ya coexistían en las Pampas al menos tres linajes genéticos diferentes .
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