Psicólogos en pantalla: cómo el cine y las series retrataron el psicoanálisis
El consultorio cinematográfico tiene una escenografía reconocible: el sillón, la caja de pañuelos, el reloj de arena o en una pared que alguien mira de reojo.
Un hombre o una mujer dice lo que calló durante años; del otro lado, alguien escucha con una libreta y una expresión impenetrable.
Más que mostrar una terapia, esas escenas revelan qué piensa una sociedad sobre la confesión y sobre la posibilidad de cambiar hablando.
Después de su estreno mundial en el Festival de San Sebastián, Lo dejamos acá, de Hernán Goldfrid , llega a Netflix esta semana.
En ella, Ricardo Darín interpreta a un psicoanalista pragmático que pierde la fe en los métodos habituales y empieza a sobrepasar los límites con sus pacientes.
La llegada de un escritor con bloqueo creativo, interpretado por Diego Peretti , altera ese equilibrio.
El estreno invita a revisar otros títulos que se ocuparon de mostrar la rica y compleja relación de terapeuta-paciente a lo largo de los años.
El cine y el psicoanálisis surgieron en la misma época : 1895 suele tomarse como año inaugural del cine, mientras que el psicoanálisis se desarrolló a partir de los trabajos de Freud de fines del siglo XIX.
La relación entre ambos no fue sencilla.
El productor Hans Neumann intentó involucrar a Freud en una película sobre psicoanálisis, pero no obtuvo respuesta.
La bibliografía señala que Freud se opuso a que sus colaboradores participaran.
Aun así, Karl Abraham y Hanns Sachs asesoraron Secretos de un alma ( Geheimnisse einer Seele ), de G.
W.
Pabst, estrenada en Berlín el 24 de marzo de 1926.
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