El riesgo se trasladó al frente financiero
Las compras de dólares y la baja del riesgo país durante la primera mitad del año permitieron que la discusión económica se concentrara en los efectos del programa sobre la actividad , los ingresos de las familias y la estructura productiva.
Los últimos datos confirman que, en el mejor de los casos, atravesamos una etapa de estancamiento.
Una de sus consecuencias es que la merma en la actividad económica y su consecuente impacto negativo sobre el poder adquisitivo abren interrogantes respecto a la continuidad del programa económico .
Una incertidumbre que agrega un factor de riesgo de cara al 2027, cuando la mayor demanda de cobertura cambiaria propia de los años electorales podría incrementar la volatilidad financiera.
Así, el riesgo se trasladó desde la producción al mercado financiero.
Empecemos por lo mensurable.
El FMI bajó la variación del PIB para este año del 3,5% al 2,1%; también lo hizo el REM-BCRA hasta 1,5%.
Una reducción en línea con la alta probabilidad de que el Indec confirme más adelante que ya atravesamos una recesión técnica -dos trimestres consecutivos de caída-.
De todas formas, a julio se acumularon catorce meses consecutivos de caída en el empleo privado registrado, consecuencia de una economía que se quedó sin nafta y que se refleja también en menores niveles de aprobación en la gestión de gobierno: el Índice de Confianza en el Gobierno de la UTDT retrocedió 5,9% en septiembre hasta los mínimos de la gestión de La Libertad Avanza .
El deterioro de los indicadores de actividad y empleo es una constante desde hace muchos meses , mientras atravesamos un periodo marcado por altos precios en los productos que exporta la Argentina y que llevó los términos del intercambio a niveles récord.
Pero ya quedó demostrado que el fuerte aumento de las exportaciones no compensa la contracción de los sectores abocados al mercado interno.
A pesar de eso, el equipo económico no realiza cambios de relevancia para modificar el rumbo , quizás porque aún conserva lo que más prioriza: estabilidad en el precio del dólar y de la inflación.
En septiembre la tasa de inflación subió hasta 1,9% , después de haber marcado 1,7% en agosto.
Hay una tendencia alcista en el precio de los alimentos y hacia adelante hay que prestar especial atención al precio de la carne.
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