“Todavía tengo pesadillas de la policía corriendo atrás de mí”: Jason Puracal relata sus 689 días de tortura en Nicaragua
Las heridas físicas sanan con el tiempo, pero la mente conserva el eco del horror.
Más de catorce años después de haber sido arrancado de su hogar y encerrado en las celdas más oscuras de Nicaragua, Jason Puracal continúa despierto en mitad de la noche, agitado por pesadillas recurrentes donde la policía del régimen lo persigue, la violencia se desborda y sus seres queridos sufren un peligro inminente .
La ansiedad social que le impiden acudir a eventos multitudinarios o partidos de béisbol, sumada a los destellos de estrés postraumático, son las marcas indelebles de los 689 días en que estuvo privado de su libertad siendo completamente inocente.
En una entrevista exclusiva concedida a Infobae , Puracal y su r epresentante legal, el profesor Thomas Antkowiak, abrieron las puertas a los detalles más íntimos de este calvario tras el histórico fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitido este 13 de agosto de 2026.
Antes de que la violencia estatal destruyera su entorno, Jason vivía lo que describe como su propio sueño .
Llegó a suelo nicaragüense en 2002 como voluntario del Cuerpo de Paz, prestando servicio en el departamento de Estelí y Jinotega.
Tras enamorarse de la calidez de su gente y de la riqueza natural del país, regresó a Estados Unidos para trabajar arduamente y ahorrar el dinero suficiente para instalarse definitivamente.
Construyó un hogar junto a su esposa nicaragüense, Scarlett, tuvo a su primer hijo con síndrome de Down y se convirtió en socio de una exitosa agencia de bienes raíces en San Juan del Sur, generando empleos y apoyando causas comunitarias en todo el territorio nacional.
Aquel proyecto de vida se desmoronó la mañana del 11 de noviembre de 2010.
Un escuadrón de doce a quince hombres armados, encapuchados y vestidos de negro irrumpió violentamente en su oficina con vista al mar.
En medio del desconcierto inicial, Jason pensó que sufría un asalto común, pero pronto un agente le notificó que estaba bajo custodia sin mostrarle orden judicial alguna ni permitirle comunicarse con su abogado , la embajada de Estados Unidos o su esposa.
Esa misma noche fue exhibido públicamente por el pueblo, esposado e introducido en una camioneta, marcando el inicio de un proceso judicial viciado de origen.
Torturas en El Chipote y el encierro inhumano en La Modelo El traslado hacia Managua estuvo marcado por agresiones físicas y angustia psicológica.
Durante el trayecto, los agentes golpearon a Puracal con la culata de un arma en la cabeza e incrustaron un objeto punzocortante en su espalda.
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