A treinta años del trágico final de Leonardo Simons: un hombre que no pudo soportar una vergüenza que no le pertenecía
“Nos convertimos en modelos que podemos ser imitados, por eso nuestras actitudes deben ser dignas y respetables” , había dicho Leonardo Simons en una entrevista de 1993 cuando, tras más de dos décadas trabajando en Canal 9 con éxitos como Sábados de la bondad y Finalísima , había firmado su pase a Telefé para ponerse al frente de Ta Te Show .
Por aquellos años, el conductor era una de las máximas figuras de la Argentina.
Y lo que decía era, ni más ni menos, que lo que pensaba.
Por eso, cuando en 1996 empezó a ver su nombre en las páginas policiales de los diarios, sintió que su mundo se venía abajo.
Y no por nada de lo que él fuera responsable, al contrario.
Lo que ocurrió fue que su hermano, el juez federal Carlos Wowe (verdadero apellido de Leonardo), había sido imputado por haberle pedido el pago de una coima al periodista Bernardo Neustad y, así, favorecerlo en una causa que le había iniciado el empresario Franco Macri .
Y que, justamente por los personajes que involucraba, había tomado gran notoriedad pública.
Cuentan que, por aquellos tiempos, el conductor estaba distanciado de su hermano.
Y la realidad es que gran parte del público ignoraba su parentesco con el magistrado.
Es más, en ese momento, Neustad estaba haciendo su programa, Tiempo Nuevo , en el mismo canal en el que estaba trabajando Leonardo.
Y se enteró de este vínculo familiar por el propio Simons, que al ser notificado de la denuncia le fue a pedir clemencia por Carlos.
Lo que sucedió fue, justamente, lo que el conductor quería evitar.
Porque al escándalo se le sumó su nombre.
Célebre.
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