De niño de la guerra en Paraguay a pelar por Japón: la vida de novela de Manuel Domecq García, el hombre que modernizó la Armada
El 16 de agosto de 1869, en los campos de Acosta Ñú, en el corazón de Paraguay, el ejército aliado se enfrentó a las últimas reservas del mariscal Francisco Solano López.
Entre los combatientes paraguayos había cientos de niños disfrazados de adultos , con barbas postizas de hojas pegadas para engañar al enemigo.
Tenían entre ocho y 15 años.
Muchos menos.
La mayoría murió aquel día.
Uno de los pocos que sobrevivió tenía apenas seis años: se llamaba Manuel Tomás Domecq García.
Ese niño huérfano, secuestrado y vendido por soldados brasileños, llegaría décadas después a ser almirante de la Armada Argentina, combatiente en la guerra ruso-japonesa, ministro de Marina y pionero del submarinismo en el Río de la Plata.
Su historia es tan improbable que su bisnieto, el escritor Juan Forn, necesitó una novela para comenzar a contarla.
El niño de la guerra Manuel nació el 12 de junio de 1859 en Tobatí, Paraguay.
Su padre, Tomás Domecq, médico militar, murió en el cerco de Humaitá en 1868.
Su madre, Eugenia García Ramos de Domecq, habría fallecido en la batalla de Piribebuy, el 12 de agosto de 1869, cuando las fuerzas aliadas arrasaron el hospital de campaña donde se refugiaban mujeres y heridos.
A los seis años, Manuel quedó solo en medio de una guerra que había convertido a su país en un cementerio.
El historiador paraguayo Luis Verón , que reconstruyó minuciosamente su historia, describió el país de aquellos días: un territorio devastado donde centenares de niños hambrientos vagaban por las ruinas de sus aldeas, perseguidos por quienes hacían negocio con el tráfico de personas.
Soldados del ejército imperial de Brasil capturaron al pequeño Manuel y lo llevaron al campamento.
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