20 años de estudios y un relato bajo la lupa: cuál fue el verdadero impacto del regreso de los lobos a Yellowstone
El investigador de la Universidad de Edimburgo , Rogelio Luque-Lora cuestionó la idea de que los lobos salvaron el ecosistema de Yellowstone mediante su reintroducción en el parque nacional del oeste de Estados Unidos.
En un análisis publicado en The Conversation, explicó que esa versión se instaló por una interpretación lineal de los cambios ecológicos, pese a que las investigaciones posteriores muestran la intervención de varios factores.
La reintroducción de lobos comenzó en 1995 y se convirtió en un caso de referencia para la conservación de especies.
El relato más popular sostiene que los depredadores redujeron la cantidad de alces, permitieron la recuperación de sauces y álamos, favorecieron el regreso de castores y modificaron hasta los cursos de agua.
Sin embargo, el autor plantea que la restauración ambiental no puede explicarse solo por la presencia de ese animal.
“La realidad es mucho más compleja”, señaló y propuso revisar tanto la evidencia científica como las razones culturales que volvieron tan atractiva esta historia.
La cascada trófica explicó el cambio inicial Los lobos habían sido eliminados de la región en la década de 1920.
Después de su desaparición, aumentó la población de alces, grandes ciervos que consumieron vegetación de las riberas de los ríos.
Según la narración habitual, los sauces, álamos y estanques de castores dieron paso a grandes áreas de pastizales.
Cuando los depredadores volvieron al parque, se difundió la idea de una “cascada trófica” : los cambios en la parte alta de la cadena alimentaria podían afectar a especies y plantas de niveles inferiores.
Según esa hipótesis, más ejemplares reducirían la cantidad de ciervos y favorecerían una vegetación más alta.
La investigación sobre la regeneración histórica de los álamos, los alces y los lobos del norte del territorio, publicada en Biological Conservation , se encuentra entre los trabajos que examinaron esa relación.
El estudio integra las investigaciones dedicadas a analizar de qué manera la presencia de depredadores podía afectar la vegetación del parque.
Un goteo trófico, no una cascada De acuerdo con el artículo, la hipótesis se hizo conocida fuera del ámbito académico gracias al defensor británico de la reintroducción de especies George Monbiot .
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