La búsqueda de la escuela de Gardel alimenta la polémica: una investigadora asegura que el edificio real estaba en Montevideo
La polémica por el origen de Carlos Gardel no se detiene.
Ahora las miradas se posan sobre el colegio al que fue.
Días atrás, la Fundación Sucesores de Gardel le solicitó ayuda a la comunidad para corroborar la escuela a la que fue el Zorzal criollo.
“Estamos buscando información sobre personas que hayan asistido al establecimiento educativo que funcionó en Libertad 455 , de la ciudad de Buenos Aires: la Escuela Elemental N.º 2 del Distrito Escolar 6.º, que funcionó allí hasta aproximadamente 1930″, dijo Walter Santoro , director ejecutivo de la institución, en diálogo con Infobae Cultura .
Pero apareció una respuesta que tensiona el debate.
La dio la Comisión Gardel Rioplatense de la Fundación Fans de Uruguay y, con ella, la investigadora argentina Martina Iñíguez : “Quien detectó esa escuela en Uruguay fui yo”, comienza diciendo.
Se refiere a la Escuela de Segundo Grado de Varones Nº 27 , la cual estaba ubicada en la calle Durazno 337 (numeración antigua, entre Médanos y Martínez Trueba), en el barrio Palermo de Montevideo.
“Si bien es cierto que la estructura de esas ‘casas chorizo’ era idéntica en su matriz estructural, constructiva y material, funcionando como un verdadero espejo arquitectónico a ambos lados del Río de la Plata, Montevideo y Buenos Aires desarrollaron sutiles variantes genéticas, adaptadas a sus necesidades, sus climas y su posterior evolución urbana”, explica ahora la investigadora.
La mayor diferencia entre ambas ciudades radica en “el techado del patio: en Montevideo, la casa estándar tenía sus patios techados con una claraboya.
Si se observa la ciudad desde una altura, se ven cientos de ellas.
Y fue justamente la existencia de una claraboya en la escuelita en la que fue fotografiado Gardel lo que me decidió a buscar allí el edificio original”.
“Debido a que el invierno montevideano es muy húmedo y ventoso por la influencia directa del mar, en Uruguay se volvió casi obligatorio coronar los patios con una gran claraboya corrediza de vidrio con estructura de hierro.
Esto transformaba el patio abierto en un jardín de invierno protegido, permitiendo que la casa funcionara de manera compacta durante todo el año”, asegura.
“En la capital argentina, la inmensa mayoría de los patios laterales permanecieron completamente abiertos al cielo, protegidos únicamente por el techo de la galería.
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