Una cartera conservadora en dólares: cómo se reparte la inversión entre empresas, provincias, FCI y bonos según un broker estrella
Una cartera conservadora no necesariamente significa resignar rendimiento.
La diferencia está en cuánto riesgo se está dispuesto a asumir para conseguirlo y, sobre todo, de dónde proviene ese riesgo.
Para un inversor que busca mantener sus ahorros en dólares y reducir la volatilidad, una alternativa es repartir la exposición entre distintos emisores en lugar de concentrarla en un solo tipo de deuda.
Una cartera de renta fija de largo plazo elaborada por IOL Inversiones muestra justamente esa estrategia.
El portfolio tiene un sesgo defensivo y apunta a “capturar rendimiento en moneda dura con menor volatilidad”.
La particularidad está en cómo se distribuye el riesgo.
El 15% corresponde a deuda soberana argentina, otro 20% a títulos subsoberanos y la mitad de la cartera está concentrada en créditos corporativos.
El 15% restante corresponde a un Fondo Común de Inversión en dólares.
La mitad de la cartera está en deuda de empresas.
El núcleo del portfolio está compuesto por deuda corporativa En total, representa el 50% de la cartera y está distribuido entre distintas Obligaciones Negociables y créditos empresariales.
El informe destaca que se trata de créditos con calificación AAA y vencimientos concentrados principalmente entre 2030 y 2031.
Dentro de ese bloque aparecen Pampa Energía 2033, Vista Energy 2031, YPF 2031 y Tecpetrol 2030, cada uno con una participación del 10%.
También aparecen Banco Macro 2031, con 5%, y otra porción de 5% correspondiente a YPF Luz 2032.
La lógica es distinta a la de comprar solamente bonos soberanos.
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