Por qué el ejercicio podría ser clave para prevenir el daño renal, según un estudio de cinco años
La función renal se deteriora con el paso de los años de forma silenciosa, sin que el organismo emita señales claras hasta que el daño ya lleva tiempo instalado.
La enfermedad renal crónica afecta a más de 850 millones de personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, y la mayor parte de la investigación sobre ese deterioro se había concentrado en quienes ya tenían los riñones comprometidos .
Lo que no estaba claro era si la aptitud física, la capacidad del corazón y los pulmones para sostener el esfuerzo de forma sostenida, podía marcar alguna diferencia en la velocidad a la que los riñones envejecen en personas que todavía no han desarrollado ninguna enfermedad.
La pregunta tenía una implicación concreta: si esa relación existe antes de que aparezca el daño , hay una ventana para actuar.
Sobre este aspecto se centró un trabajo publicado en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise que aporta una respuesta: las personas con mayor aptitud cardiorrespiratoria pierden función renal más lentamente con los años, incluso cuando sus riñones funcionan con plena normalidad.
La investigación, conducida por científicos del Instituto de Ciencias de la Salud y el Deporte de la Universidad de Tsukuba, en Japón, siguió a 198 adultos durante cinco años y encontró que esa capacidad aeróbica opera como un factor asociado a la preservación renal a lo largo del tiempo.
Cómo midieron el estado físico y la salud de los riñones Los participantes, residentes en la prefectura de Ibaraki y zonas aledañas, tenían todos la función renal intacta al comienzo del seguimiento, con una mediana de edad de 61,4 años.
Para medir la aptitud cardiorrespiratoria, los investigadores realizaron una prueba de pedaleo en bicicleta estática que no requería llegar al agotamiento total.
Registraron el consumo de oxígeno en el umbral ventilatorio, el punto en que el organismo empieza a acumular más dióxido de carbono del que puede eliminar, como indicador de la resistencia de cada persona.
La salud renal se evaluó una vez por año durante cinco años a través de dos formas de estimar la velocidad de filtración de los riñones, es decir, la rapidez con la que depuran los productos de desecho de la sangre.
Una de esas estimaciones se basó en los niveles de cistatina C , una proteína cuya concentración refleja con precisión cuánto trabajan los riñones; la otra, en los niveles de creatinina, el marcador más habitual en este tipo de análisis.
Para cada participante, el equipo calculó cómo evolucionó esa función con el tiempo, según se detalla en el estudio.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.