Panamá avanza en la eliminación de sustancias tóxicas bajo tres acuerdos internacionales
Panamá alcanzó el 100% de sus compromisos internacionales para congelar y reducir los hidroclorofluorocarbonos , gases utilizados principalmente en sistemas de refrigeración y aire acondicionado que deterioran la capa de ozono.
El país avanza ahora hacia tecnologías más eficientes y controles sobre otras sustancias peligrosas para la salud y el ambiente.
Los resultados fueron examinados durante una Junta de Proyecto entre el Ministerio de Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, presidida por el viceministro Carlos Guevara Mann .
La reunión evaluó la ejecución presupuestaria y los avances de cuatro iniciativas desarrolladas mediante financiamiento y cooperación internacional .
Los proyectos permiten cumplir obligaciones incluidas en los convenios de Montreal, Estocolmo y Minamata.
Aunque sus nombres remiten a ciudades distantes, sus disposiciones alcanzan productos y actividades presentes en la vida cotidiana , como refrigeradores, acondicionadores de aire, pesticidas, lámparas y artículos que contienen mercurio .
El Protocolo de Montreal, adoptado en 1987, busca proteger la capa de ozono mediante la eliminación gradual de sustancias que la deterioran .
Este escudo atmosférico filtra buena parte de la radiación ultravioleta del Sol, cuya exposición excesiva puede aumentar el riesgo de cáncer de piel y daños oculares .
Entre los compuestos controlados se encuentran los hidroclorofluorocarbonos, conocidos como HCFC.
Durante décadas fueron utilizados en equipos de refrigeración, climatización y fabricación de espumas, pero sus emisiones afectan el ozono y contribuyen al calentamiento global , lo que obligó a establecer calendarios internacionales para reducir progresivamente su consumo .
El siguiente desafío corresponde a la Enmienda de Kigali, incorporada al Protocolo de Montreal en 2016.
Su objetivo es disminuir los hidrofluorocarbonos o HFC, que no destruyen directamente la capa de ozono , pero poseen un elevado potencial de calentamiento y continúan siendo empleados ampliamente en refrigeración y aire acondicionado .
La transición contiene una ironía química: varios HFC fueron introducidos para sustituir sustancias que dañaban el ozono, pero luego se comprobó que podían intensificar el cambio climático .
Kigali intenta corregir esa consecuencia mediante refrigerantes más seguros y equipos que, además, consuman menos electricidad durante su funcionamiento .
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