Salvador de Bahía: calles coloniales, playas increíbles y el legado africano
Ronaldo, nuestro guía, pasa a buscarnos por Catharina Paraguaçu, encantador hotel en el antiguo Palacete dos Gonzaga donde disfrutamos de un abundante desayuno bahiano: tapiocas, budín de banana, zumo de cajá y umbu, café de Piatã .
Rumbo al primer destino, nos desviamos para conocer a las “Gordinhas de Ondina”, grupo escultórico de Eliana Kértész que representa las tres matrices étnicas de Brasil.
Cuando llegamos a la Praça Castro Alves, Ronaldo extiende el brazo a la distancia y anuncia: “Muy cerca de aquí comenzó todo, cuando Tomé de Sousa fundó la ciudad-fortaleza en 1549”.
Ante nuestros ojos, la inmensa Bahía de Todos los Santos; a nuestras espaldas la rua Chile, primera calle que se trazó en el país y que nos llevará al Centro Histórico.
“Salvador nació cercada de muros por temor a los tupinambás, que al principio se resistieron.
Pero... con los colonizadores llegaron los jesuitas a catequizarlos y la imposición del trabajo”.
Dicen los historiadores que los indígenas ayudaron a levantar la ciudad, proveyeron de alimento a los portugueses y compartieron con ellos sus saberes, pero eso no redundó en su favor: de 40.000 que eran en 1563, solo quedaban 3500 dos décadas más tarde.
“¿Y la población negra?”, pregunta Belén, nuestra fotógrafa.
“Traída por la fuerza desde África en tres ciclos”, responde el guía.
El primero, Guinea, trasladó tres mil personas esclavizadas según registros de 1558.
En el segundo, Angola, llegaron los bantos que en 1750 ya conformaban la mitad de la población local.
En el tercero, Benín, los traficantes pedían ocho rollos de tabaco por cada ser humano.
Pero el tiempo —“uno de los dioses más lindos” para Caetano Veloso— transformaría a Bahía, no solo en escenario de las mayores rebeliones antiesclavistas del siglo XIX, sino en emblema vivo de una cultura extraordinaria.
A metros de la Feira do Couro (donde se consiguen los típicos sombreros de vaqueiro y cangaceiro), el Espaço Cultural da Barroquinha –otrora iglesia homónima– alberga desde 2017 la exposición Orixás da Bahia : 14 esculturas tamaño natural en papel maché que datan de 1973 e incluyen, entre otros, a Iemanjá, Iansã y Xangô.
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