La generación sándwich, entre la crianza de los hijos y el cuidado de los padres: cuatro de cada diez cuidadores sufren una sobrecarga intensa
El cuidado de hijos, padres y otros familiares dejó de ser una tarea que transcurre puertas adentro y pasó a ordenar —o desordenar— la vida cotidiana de miles de hogares.
Entre jornadas laborales, traslados y urgencias, la sobrecarga de cuidado alcanza a cuatro de cada diez cuidadores principales , en un escenario marcado por la baja natalidad, el envejecimiento de la población y una protección laboral desigual.
Una de cada cinco personas consultadas cuida a un familiar.
A partir de esa cifra, Victoria Bein , doctora en Psicología, profesora e investigadora del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral, ubicó el fenómeno en una transformación demográfica que definió como “un cambio compuesto por tres cuestiones”.
La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la postergación de la maternidad alteraron la organización familiar.
“ Tenés cada vez más personas con padres grandes e hijos chicos ”, explicó Bein en Infobae Al Mediodía al referirse a la llamada generación sándwich , que reúne en una misma etapa la crianza y la asistencia a familiares mayores.
Sobrecarga intensa La presión se vuelve más visible cuando quien necesita asistencia vive en otra casa.
El informe indica que cuatro de cada diez cuidadores principales atraviesan una sobrecarga intensa, y esa situación se profundiza fuera del hogar compartido: el cuidador, resumió Bein, “está administrando dos hogares”.
En esa rutina entran los viajes, las compras, la resolución de imprevistos y la atención de necesidades que no admiten postergación.
“Esa carga mental existe y es permanente” , afirmó la especialista, que vinculó esa exigencia sostenida con efectos sobre el bienestar emocional y físico de quienes cuidan.
La contratación de ayuda tampoco despeja necesariamente esa tensión.
Según el estudio, “ tener ese apoyo remunerado no necesariamente mejora la situación de la sobrecarga ”, señaló Bein, ya que la familia mantiene la responsabilidad de coordinar, decidir y responder ante cada urgencia.
Los servicios de acompañamiento pueden resolver tareas puntuales, pero no sustituyen el compromiso que asumen los allegados.
“No necesariamente eso repercute en la salud mental y emocional de los cuidadores”, sostuvo la investigadora sobre los recursos institucionales y privados disponibles.
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