El sencillo secreto que permite hacer masajes en la espalda y liberar tensiones en la zona dorsal y cervical
Las tensiones en la zona dorsal y cervical suelen estar vinculadas a malas posturas, largas jornadas frente a la computadora o al estrés acumulado.
De hecho, algunos estiramientos simples combinados con masajes pueden ayudar a liberar esa tensión de forma notable , mientras que la evidencia científica muestra que los masajes también tienen efectos positivos sobre la presión arterial .
A continuación, te contamos cómo dar un masaje de espalda paso a paso, de forma segura y efectiva: Elegir un espacio tranquilo , con buena temperatura, y pedirle a la persona que se recueste boca abajo sobre una superficie firme, como una camilla o una cama, facilita el trabajo y mejora la relajación.
Aplicar un poco de aceite o crema hidratante sobre la piel reduce la fricción y permite que las manos se deslicen con mayor suavidad durante todo el masaje.
Los primeros minutos deben dedicarse a movimientos largos y fluidos con las palmas de las manos , mientras se recorre toda la espalda desde la zona lumbar hasta los hombros , para que el cuerpo empiece a relajarse.
Con los pulgares o los nudillos, se pueden aplicar movimientos circulares de presión media en las zonas donde se perciban nudos o mayor rigidez, generalmente cerca de los omóplatos y la base del cuello.
Combinar técnicas de amasamiento , similares a las que se usan al trabajar una masa, con estiramientos suaves de la piel y el músculo , ayuda a liberar la tensión en profundidad sin generar dolor.
Terminar el masaje con los mismos movimientos largos y suaves del comienzo ayuda a que el cuerpo asimile el trabajo realizado y prolonga la sensación de bienestar.
No todos los masajes buscan lo mismo.
El masaje relajante utiliza movimientos suaves y continuos , pensado principalmente para reducir el estrés y mejorar la circulación , sin ejercer demasiada presión.
El masaje descontracturante, en cambio, trabaja con mayor intensidad sobre puntos específicos de tensión y puede generar algo de molestia durante la sesión, aunque el objetivo es liberar contracturas más instaladas .
Identificar qué tipo de molestia se quiere tratar ayuda a elegir la técnica adecuada.
Para quienes tienen una rutina de trabajo sedentaria o pasan muchas horas frente a la computadora, un masaje semanal puede ayudar a prevenir la acumulación de tensión .
En casos de dolor puntual o contracturas ya instaladas, sesiones más frecuentes, de dos o tres veces por semana durante un período corto, suelen dar mejores resultados que un único masaje aislado .
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