Los océanos enfrentan una doble amenaza: revelan cómo el calor y la acidificación destruyen ecosistemas
Los océanos enfrentan dos amenazas que, por separado, ya alteran ecosistemas marinos completos.
Las olas de calor marinas , períodos en que la temperatura supera los valores históricos esperados durante días o meses, y los extremos de acidificación , que ocurren cuando la concentración de iones de hidrógeno en el agua sube por encima de sus niveles habituales, lo que hace que sea más ácida.
Un estudio revela que ambos fenómenos coinciden con mucha más frecuencia de la que se puede predecir estadísticamente, y que esa coincidencia puede amplificar el daño a la vida marina más allá de lo que cada uno causaría por separado.
El trabajo, liderado por científicos del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich (ETH Zurich), fue publicado en la revista AGU Advances .
El estudio analizó 43 años de datos de temperatura superficial del mar y acidez oceánica, entre 1982 y 2024, para trazar por primera vez un mapa histórico de estos eventos a escala global.
El océano bajo doble presión: qué revelan cuatro décadas de datos Según el estudio, los eventos compuestos de calor y acidificación ocurren a nivel global aproximadamente dos veces y media más de lo que se esperaría si ambos fenómenos no tuvieran ninguna relación entre sí.
En las latitudes bajas y medias, es decir, en la franja tropical y subtropical del planeta, esa proporción sube a entre tres y cuatro veces más.
Ese patrón tiene una explicación física.
En esas regiones, el océano presenta lo que los científicos llaman estratificación permanente : el agua se organiza en capas que no se mezclan entre sí a lo largo del año, como el aceite y el agua en un vaso.
En la capa superficial, la temperatura de una ola de calor marina altera directamente el equilibrio químico del agua y la vuelve más ácida: a mayor temperatura, el agua del mar libera más iones de hidrógeno (partículas cargadas que determinan el nivel de acidez de cualquier líquido), lo que eleva la acidez de forma directa y proporcional al calentamiento.
Lo contrario ocurre en el Pacífico tropical oriental y en las regiones polares.
Allí, el océano funciona de otra manera: aguas frías y ricas en dióxido de carbono, y por tanto más ácidas, suben constantemente desde las profundidades hacia la superficie, un proceso llamado afloramiento .
Cuando una ola de calor calienta la capa superior, esa agua caliente actúa como una tapa que bloquea el ascenso.
El resultado es que la superficie se vuelve menos ácida de lo habitual, lo que hace inusual que el calor extremo y la acidez extrema coincidan al mismo tiempo.
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