El modelo Milei y una bola de cristal todavía empañada
El Gobierno tiene algunas certezas.
Primero, que el modo Milei sobregirado es el dique de contención que blinda el cambio económico: las formas mileístas como el rugido necesario para disciplinar el escenario político.
Segundo, que el vaso está medio lleno antes que medio vacío: la columna de Federico Sturzenegger de este domingo buscó sintetizar esa perspectiva.
Tercero, que la narrativa de crisis que alienta el kirchnerismo y la oposición no dialoguista es eso, apenas una narrativa que puede tener efectos anti oficialistas en el presente, pero no en el momento de votar.
Cuarto, que en 2027, cuando llegue la verdad de las urnas, el gran ordenador de la demanda política será el “riesgo kuka”, o el “miedo kuka”.
Y por último, como consecuencia de esa certeza, que la decisión del votante no estará signada por una preocupación republicana por las formas mileístas , aunque lo irriten, sino por la matriz conceptual macroeconómica aunque el bolsillo todavía duela: una apuesta por el rumbo, a pesar de todo.
El problema es que, por cada certeza, hay un análisis basado en datos que la matiza e inclusive, hay una refutación.
Es decir, por cada ventaja que ve el oficialismo, hay una desventaja posible .
El mileísmo tiene frente a sus ojos una bola de cristal todavía muy empañada.
El futuro cercano, el del año que viene, muestra altas cuotas de incertidumbre.
Desde el oficialismo, la incertidumbre se ve alimentada por dos lados: el impacto de los resultados del plan económico en el bolsillo de la gente y el impacto del modo Milei en el hartazgo del votante.
Desventaja 1: Milei recargado En las filas oficialistas, hay justificación para el Milei desaforado que insulta sin parar y anuncia al plan económico como plan divino : más que un exabrupto, la condición de posibilidad del cambio de rumbo macroeconómico y sus sostenibilidad.
La oposición entre la experiencia macrista y la experiencia mileísta está en la base de esa justificación: es otra cara del debate “fondo vs forma” .
La potencia constructiva del “loco Milei” estaría intacta, al menos en el campo de la negociación política La idea es que esa visceralidad arrasadora mileísta es la expresión de una voluntad política indomable que da respaldo para que los ministros cumplan con los objetivos de gestión.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Política.