Presidente del diario ecuatoriano Expreso: "Resistir a otra autocracia es complicado"
Guayaquil (Ecuador), 13 oct (EFE).- Galo Martínez Leisker, presidente ejecutivo de la empresa editora del diario ecuatoriano Expreso, que el pasado viernes cerró su edición impresa y lo achacó a "acoso estatal", afirmó que resistir a "otro Gobierno autocrático es muy complicado".
Expreso denunció en el último año ser víctima de una "persecución" y de "ataques" por parte del Gobierno de Daniel Noboa, por una serie de investigaciones de instituciones gubernamentales como el Servicio de Rentas Internas (administración tributaria) y la Fiscalía, por supuesta defraudación tributaria y lavado de activos.
Además, Gráficos Nacionales S.
A. (Granasa), la editora de Expreso, dijo en febrero que la Superintendencia de Compañías había intervenido la empresa con el supuesto objetivo de "supervigilar la marcha económica financiera y propiciar la corrección de las irregularidades advertidas".
Martínez aseguró a EFE que la empresa ya sobrevivió "a una autocracia", cuando la compañía, en referencia al Gobierno del expresidente Rafael Correa (2007-2017), sufrió un ataque "muy duro" desde el poder, y también a la pandemia de la Covid-19, pero que esta vez la "arremetida es bastante más dura".
Expreso dejó de circular en papel el pasado viernes después de hacerlo de manera ininterrumpida durante 53 años, una decisión que sus directivos han denominado como "forzada", por ser un medio crítico, y que se extendió a sus anunciantes y clientes.
Desde septiembre del año pasado, Granasa, editora de Expreso y Extra, uno de los diarios con mayor circulación en Ecuador, empezó a denunciar un "hostigamiento" tras el inicio de las investigaciones.
Posteriormente, la empresa fue intervenida por la Superintendencia, a pedido de la Secretaría Técnica de Gestión Inmobiliaria del Sector Público (Inmobiliar), una institución que depende de la Presidencia, y que alegó una calidad de accionista del 2,56 %.
Sin embargo, el mayor golpe que han recibido es el financiero, ya que la empresa registra una caída del 70 % en las ventas de publicidad, que Martínez atribuye a "amenazas" del Gobierno.
Por eso han decidido quedarse solo con el diario Extra en papel y con la versión digital de Expreso, al menos hasta diciembre, si es que no encuentran antes a un comprador de la marca.
Ahora lo que la empresa busca es poder pagar a sus trabajadores, a los que han salido y a los que saldrán, y también a los proveedores, por lo que este martes la junta de accionistas de Granasa aprobó la venta de algunos activos, aunque con el rechazo de Inmobiliar.
Durante esa reunión, Martínez aseguró que volver a imprimir Expreso solo sería posible "en un contexto de plena vigencia democrática".
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