Diabetes e hipertensión: síntomas de alerta, diferencias y factores de riesgo
La diabetes y la hipertensión figuran entre los padecimientos crónicos de mayor prevalencia en México, con una afectación cercana al 30% de la población adulta por presión alta, según datos del IMSS actualizados este 2026.
Ambas enfermedades comparten factores de riesgo pero se originan por mecanismos distintos en el organismo.
Reconocer los síntomas de cada una, identificar sus factores de riesgo específicos y entender sus diferencias resulta determinante para un diagnóstico oportuno .
Muchas personas conviven con alguna de estas condiciones sin saberlo, lo que retrasa el tratamiento y eleva el riesgo de complicaciones graves.
La revisión médica periódica es la única forma de detectar ambas enfermedades a tiempo La Secretaría de Salud señala que, en etapas iniciales, tanto la diabetes como la hipertensión carecen de síntomas evidentes , lo que explica el alto porcentaje de personas que desconocen su diagnóstico.
El IMSS recomienda realizar la medición de presión arterial y pruebas de glucosa en sangre desde los 20 años , incluso en ausencia de malestares.
La detección oportuna permite iniciar tratamiento antes de que se presenten complicaciones como infarto, insuficiencia renal o daño en la retina, de acuerdo con la misma dependencia.
La diabetes eleva la glucosa y afecta nervios, riñones y vasos sanguíneos La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la diabetes como una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre.
Con el tiempo, este exceso daña el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.
Existen tres tipos principales: tipo 1, tipo 2 y gestacional.
Más del 95% de los casos corresponden al tipo 2, vinculado al exceso de peso corporal y la inactividad física , según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Los síntomas de diabetes incluyen sed excesiva, hambre constante y fatiga Los signos de alerta son poliuria (orinar con frecuencia), polidipsia (sed excesiva) y polifagia (hambre constante incluso después de comer).
A estos se suman la pérdida de peso inexplicable, la visión borrosa y la fatiga extrema.
También pueden presentarse cicatrización lenta de heridas, infecciones recurrentes y hormigueo o entumecimiento en manos y pies.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.