Cinco mitos sobre el cáncer de mama que pueden retrasar una consulta y cómo reconocer las señales para un diagnóstico temprano
El cáncer de mama es la enfermedad oncológica más frecuente entre las mujeres en Argentina y el mundo.
El dato alentador es que nueve de cada diez casos tienen posibilidad de curarse , si la enfermedad se detecta en estadios tempranos.
Sin embargo, una mamografía postergada, la falta de síntomas evidentes o la ausencia de antecedentes familiares todavía pueden demorar una consulta.
En el país se detectan alrededor de 22.000 nuevos casos cada año y se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará la enfermedad a lo largo de su vida , según datos de la Sociedad Argentina de Mastología y de la actual Dirección Nacional de Cáncer .
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora el 19 de octubre, el doctor Gustavo Cortese , jefe de Patología Mamaria del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) , advierte: “Muchos de los mitos que todavía circulan sobre el cáncer de mama pueden generar una falsa sensación de seguridad o, por el contrario, temor a realizarse los estudios correspondientes”.
Muchas veces, la información sobre controles, antecedentes y factores de riesgo convive con versiones que confunden prevención con diagnóstico o que desalientan estudios indicados.
Mito 1.
“Si no me duele, no tengo cáncer de mama” El dolor no es una condición necesaria para que exista un tumor.
En sus primeras etapas, el cáncer de mama puede no provocar síntomas ni ser palpable .
Esperar una molestia o detectar un bulto para pedir un turno puede implicar postergar la evaluación.
La mamografía permite identificar lesiones antes de que causen manifestaciones o puedan advertirse mediante el examen físico.
Por eso, los especialistas recomiendan sostener los controles aun cuando no haya dolor, de acuerdo con la indicación médica y los antecedentes de cada paciente.
También conviene consultar ante cambios en la forma o el tamaño de una mama, un bulto en la mama o la axila, retracción de la piel o del pezón, enrojecimiento, descamación o inflamación.
La doctora Adriana García , jefa del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Británico, explicó: “La observación y palpación periódica de las mamas, registrando cualquier cambio en forma, tamaño, aparición de bultos, durezas, alteraciones de la piel o pezones, ayuda a identificar señales de alerta y acudir a un especialista a tiempo”.
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